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DE DIÓGENES LAERCIO.

adquirir fama y gloria. Nosotros, cuando empezamos a vivir, entonces morimos. No hay cosa más vana e inútil que el amor de la fama. Procurad ser felices. Dejad el estudio de la sabiduría, por ser muy trabajoso, o aplicaos a él en sumo grado, por la mucha gloria que resulta. La vanidad de la vida es mayor que la utilidad. Pero yo ya no estoy para aconsejar lo que debéis hacer; vosotros lo meditaréis...» Esto diciendo, expiró. Es fama de que todo el pueblo ateniense acompañó a pie su funeral, en honra de tan gran varón. Favorino dice que, siendo ya viejo, iba en silla de manos; y que esto lo refiere Hermipo, tomándolo de la historia de Arcesilao Pitaneo, en el discurso que hizo a Lacides Cireneo.

 4. Dejó muchísimos libros, los que tengo por muy dignos de que sean aquí notados, como que muestran bien su grande ingenio. Son los siguientes: tres libros De los primeros analíticos; siete De los postreros analíticos; uno De la solución de los silogismos; otro titulado Epítome de los analíticos; dos De la reducción de los lugares; un escrito polémico acerca de la teoría en las cosas disputables; un libro De los sentidos; otro Contra[1] Anaxágoras; otro De los dogmas de Anaxágoras; otro De los dogmas de Anaxímenes; otro De los dogmas de Arquelao; otro De las sales, del nitro y alumbre;

  1. Πρός Άναξαγόραν.