Página:Diogenes Laercio Tomo I.djvu/73

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conmigo; y te juro por Minerva que, a no haber ya resuelto habitar en gobierno democrático, querría antes vivir en tu reino que en Atenas, violentamente tiranizada por Pisístrato. Pero yo vivo más gustoso en donde los derechos son iguales entre todos. Bajaré, no obstante, ahí, siquiera por ser tu huésped un breve tiempo.»

C H I L Ó N.

 1. Chilón, hijo de Damageto[1], fue lacedemonio. Compuso algunas elegías hasta en 200 versos. Decía que «las previsiones que se pueden comprender por raciocinios son obra del varón fuerte». A su hermano, que se indignaba de que no le hacían eforo[2] siéndolo él, respondió: «Yo sé sufrir injurias, pero tú no». Fue hecho eforo hacia la Olimpíada LV, aunque Pánfila dice que en la LVI;

  1. Estobeo lo llama Pageto. Suidas nombra cierto Damageto de Heraclea.
  2. Era esta dignidad entra los lacedemonios un magistrado anualmente elegido, compuesto de cierto número de individuos, para moderar la exorbitante libertad y capricho de sus reyes. A semejanza de los éforos crearon los romanos sus tribunos de la plebe. Los éforos se hicieron después un magistrado tan poderoso y absoluto, que declinó en insolente, y no se levantaba a presencia del rey. Aun llegó a arrogarse la potestad de ponerlo preso en caso necesario. Por estos excesos de poder usurpado, dice Plutarco que Cleómenes, hijo de Leónidas, quitó los éforos.