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DE DIÓGENES LAERCIO.

Pítaco en grande estima, y le dieron el mando, del cual hizo voluntaria dejación después de haber gobernado diez años la república y puéstola en orden. Sobrevivió a esto otros diez años. Un campo que los mitilenos le dieron, lo consagró, y aún hoy se llama Pitaqueo. Sosícrates escribe que habiendo quitado a este campo una pequeña parte, dijo que «aquella parte era mayor que el todo»[1].

2. No recibió una porción de dinero que Creso le daba, diciendo que «tenía doblado de lo que quería»: había heredado los bienes de su hermano muerto sin hijos. Pánfila dice en el libro II de sus Comentarios que, estando Tirreo, hijo de Pítaco, en la ciudad de Cumas sentado en casa de un barbero, lo mató un broncista tirándole una hacha; y que habiendo los cumanos enviado el agresor a Pítaco, éste, sabido el caso, le absolvió, diciendo que «el perdón era mejor que el arrepentimiento»[2]. Pero Heráclito dice que habiendo ido preso a manos de Alceo, le dio libertad, diciendo que «mejor era el perdón que el castigo». Puso leyes contra la embriaguez, por las cuales caía en doblada pena el que se embriagaba, a fin de que no lo hiciesen, habiendo mucho vino en la isla. Decía que «era cosa difícil ser bueno»; de lo cual hace también memoria Simónides, diciendo:


  1. Porque bastándole aquélla, todo el campo le era de sobra, y aun gravoso.
  2. Mejor que el arrepentimiento de haberlo castigado cuando ya no tendría remedio.