Página:ECH 1990 2 - Aguirre Cerda, Pedro, Presidencia de.djvu/1

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
ELIMINAR Y HACER DE NUEVO


PRESIDENCIA
DE
PEDRO AGUIRRE CERDA

5 de Octubre de 1938— 25 de Noviembre de 1941.

Condiciones sociales y económicas dominantes. La vieja economía chilena disociada de todo concepto científico y ajena a los moldes orgánicos de la planificación, adquirió en el curso del gobierno del Presidente Aguirre Cerda, una fisonomía nueva.

Como es de recordar, con anterioridad al derrumbe de la industria salitrera y hasta después de la Primera Guerra Mundial, Chile, carecía de ingresos que hubieran podido sustituir los que se desvanecieron junto con la prosperidad salitrera. A raíz del agotamiento de estas fuentes de la producción extractiva, el país se ve obligado a vivir de recursos financieros provenientes de empréstitos, de remates o arrendamientos de tierras fiscales, de Vales del Tesoro o emisiones de papel moneda, arbitrios que redujeron nuestro signo monetario, de los cuarenta y ocho peniques que representaba a mediados del siglo pasado, a la ínfima equivalencia de poco más o menos un penique, valor con que lo recibiera el Presidente Aguirre Cerda en 1938.

Una economía sustentada en bases tan precarias—no obstante los fabulosos ingresos del salitre—que no miran hacía la explotación de los recursos naturales del territorio, tenía que ostentar en los prolegómenos de la elección presidencial una población carente de condiciones normales de vida. La bajísima productividad general y agrícola, particularmente y luego, las limitadas disponibilidades de suelo en uso, si eran suficientes a fines del siglo pasado y comienzos del presente para alimentar una población de 2.500.000 de habitantes, no lo eran, ya, en 1938 cuando la población se había doblado y sumaba 5.000.000 (superficie territorial arable: 20.000.000 Has.; cultivada 1.300.000 Has.).

En el período comprendido entre el término de la primera Guerra Mundial y el comienzo de la Segunda no existe, propiamente en Chile, una industria ma-

17-II-64