Página:El Gíbaro.djvu/31

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admirando la maravilla de una tienda de quincalla, de una confitería, ó de una de aquellas barracas de madera llamadas casillas, que llenas de juguetes y otras chucherías, estaban en la plaza de armas arrimadas á la negra y muy sucia pared del presidio, hoy bonita fachada del cuartel de Artillería. Los balcones, ventanas y puertas bajas se veian cuajados de gente de todas clases, la plaza de armas llena de caballos para alquilar, y los muchachos corrian por todas partes produciendo con sus gritos las notas mas agudas de aquel bullicioso conjunto de sonidos, que á fuerza de ser desacorde tiene su armonía particular. Poco despues veíanse pasar algunas máscaras á




caballo que se encaminaban á la plaza principal, para formar un escuadron, que á estar en moda la mitología pudiera llamarse el escuadron de Momo. Reunidas allí todas, se dió la señal de marcha, seguida en el órden siguiente: