Página:El Japón.djvu/50

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido validada
El Japón

sin violentar la naturaleza. Por otra parte hay que dar á cada planta su forma y su tendencia y por último evitar que los tallos estén entrecruzados ó paralelos, que no contrasten mucho los colores, etc. Este refinamiento es de tan deliciosos resultados que no nos podemos dar cuenta de él ni aún contemplando las obras de los pintores sobre los kakemonos delicados que hay en los museos.


EL ARTE
BRONCES, LACAS, MARFILES, PORCELANAS

Hay que ir á visitar uno de los más importantes almacenes de la hermosa y pintoresca calle de Mouromati, de Tokio, para darse cuenta de la maravillosa habilidad, del gusto y del ingenio que pone el artista japonés en la fabricación de los encantadores muñequitos que crea con inagotable fantasía.

Desde que se entra en el almacén se queda uno asombrado, sin saber adonde dirigir la mirada; todo está lleno de mil objetos de una gracia tan imprevista, como de una originalidad espiritual y exquisita. ¿Es este cofrecito de marfil trenzado, que imita la paja, y coloreado con una infusión de te y de clavo y cuyo perfume se percibe aún? Esta caja semeja un ratón blanco, encerrado, sin duda, en el cofrecito que ya tiene roído y va á escaparse; su menudo cuerpo se desliza por la abertura; pero no está aún completamente libre. Si abrís la caja, veréis sus patitas y su larga cola del otro lado de la tapa. ¿Preferís que

— 46 —