Página:El Tratado de la Pintura.djvu/145

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De Leonardo de Vinci — 89

§ CXCI.

De la belleza de un rostro.

No se pinten jamas músculos definidos crudamente; antes al contrario, desháganse insensible y suavemente los claros agradables con sombras dulces; y de este modo resultará la gracia y la belleza.


§ CXCII.

De la actitud.

La hoyuela de la garganta viene á caer sobre el pie, y echando adelante un brazo, sale de la línea del pie: si se pone detras la una pierna, se avanza la hoyuela; y de este modo en cualquier actitud muda de puesto.


§ CXCIII.

Del movimiento de los miembros que debe tener la mayor propiedad.

La figura cuyos movimientos no son acomodados á los accidentes que representa su imaginación en su semblante, dará á entender que sus miembros no van acordes con su discurso, y que vale muy poco el juicio de su artífice. Por esto toda figura debe representar con la mayor expresión y eficacia que el movimiento en que está pintada, no puede significar ninguna otra cosa mas de aquel fin con que se hizo.


§ CXCIV.

De los miembros del desnudo.

Los miembros de una figura desnuda se han de