Página:El Tratado de la Pintura.djvu/264

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166 — Tratado de la Pintura

§ CCCLVII

De la interposición de un cuerpo trasparente entre la vista y el objeto.

Cuanto mayor sea la interposición trasparente entre la vista y el objeto, tanto mas se trasmuta el color de este en el de aquel. Cuando el objeto se interpone entre la luz y la vista por la línea central, que va desde el centro de la la luz al del ojo, entonces quedará el objeto absolutamente privado de luz.


§ CCCLVIII.

De los paños de las figuras y sus pliegues.

Los paños de las figuras deben tener sus pliegues segun como ciñen los miembros á quienes visten: de modo que en las partes iluminadas no se debe poner un pliegue de sombra muy oscura, ni en los oscuros se debe tampoco poner un pliegue muy claro: igualmente deben ir los pliegues rodeando en cierto modo los miembros que cubren, y no con lineamentos que los corten, ni con sombras que hundan la superficie del cuerpo vestido mas de lo que debe estar; sino que deben pintarse los paños de suerte que no parezca que no hay nada debajo de ellos: ó que es solo un lio de ropa que se ha desnudado un hombre, como hacen muchos, los cuales enamorados de la multitud de pliegues amontonan una infinidad de ellos en una figura, olvidándose del efecto para que sirve el paño, que es para vestir y rodear con gracia los miembros en donde está, y no llenarlos de aire ó de pompas abultadas en todas las partes iluminadas. No por esto digo que no se deba poner un buen partido de pliegues; pero esto se ha de hacer en aquellos parages en donde la figura recoge y reúne la ropa entre un miembro y el cuerpo. Sobre todo cuídese de dar