Página:El Tratado de la Pintura.djvu/311

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de Leon Bautista Alberti — 203

derechos al ojo. Esto es evidente, pues ninguna cuantidad se puede ver sino con este triángulo. Los lados de este triángulo visual son manifiestos, y los ángulos dos, que son aquellos que insisten en los dos puntos de la cuantidad. El tercer ángulo es el que se forma en el ojo en frente de la base. Lámina III. A B C se puede llamar la pirámide.

Aqui no ventilaremos si esta visión se forma en el nervio óptico, ó si se representa la imagen en la superficie del ojo, como si fuera un espejo animado; pues en este Tratado no se han de explicar todos los oficios de los ojos para la acción de ver; sino que solo expondremos aquellas cosas que parezcan mas necesarias. Estando, pues, el principal ángulo de la vista en el ojo, ha dado fundamento á la regla siguiente; y es, que cuanto mas agudo sea este ángulo, parecerá menor la cuantidad que se ve. Por donde se manifiesta claramente la razón de disminuirse un objeto al parecer visto desde larga distancia hasta que casi queda reducido á un punto. Pero con todo esto muchas veces sucede que cuanto mas próxima se pone á la vista una superficie, tanto menor parece; y cuanto mas se aparta, se va haciendo mayor; lo cual se advierte distintamente en las superficies esféricas. Queda, pues, sentado que las cuantidades, según el intervalo interpuesto, parecen á la vista mayores ó menores: de cuya razón el que esté bien hecho cargo, no dudará que muchas veces acaece convertirse los rayos intermedios en extremos, y estos en aquellos, mudándose el intervalo. Para lo cual se ha de saber que cuando los rayos intermedios se conviertan en extremos, parecerá menor la cuantidad mirada; y al contrario, cuando los extremos se vuelvan intermedios, recogiéndose al dintorno, cuanto mas disten de este, tanto mayor parecerá la cuantidad. Sobre este punto suelo yo dar una regla; y es,