Página:El Tratado de la Pintura.djvu/32

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alli á Juan Ambrosio Mazenta, Caballero Milanés, que estaba estudiando, escrupulizó de tener en su poder aquellos libros, y le suplicó los restituyese á los Melzis cuando volviese á Milán. Hízolo asi; pero maravillándose Horacio Melzi, cabeza de la familia, de la escrupulosidad de uno y otro, se los regaló á Juan Ambrosio, quien los conservó en su casa. Gloriábanse los Mazentas de esta posesión, y los enseñaban á todos; y habiendo dicho á Melzi Pompeyo Leoni, Escultor del Rey de España, lo mucho que valian aquellos libros, le prometió que lograría muchos honores y gracias, si recuperándolos se los regalaba al Sr. Felipe II. Movido Melzi con esta esperanza pidió con la mayor sumisión á Guido Mazenta, hermano de Juan Ambrosio, le volviera aquellos libros del Vinci. Dióle siete de ellos Mazenta, y se quedó con seis, uno de los cuales lo regaló al Cardenal Borromeo para la Biblioteca Ambrosiana, y otro á Ambrosio Figgini, quien lo dejó al tiempo de morir á su heredero Hércules Bianchî. Carlos Emanuel, Duque de Saboya, tuvo otro de estos libros, y los otros tres fueron á poder de Pompeyo Leoni por muerte del referido Guido; y Leoni los dejó á su heredero Cleodoro Calchî, quien los vendió por trescientos escudos á Galeazo Leonato.

Solia Leonardo retirarse á la casa de campo de Vávero cuando queria filosofar, ó aplicarse á alguna cosa seria; y es constante que vivió alli mucho tiempo en compañía de Francisco Melzi, su discípulo. Abajo se pondrá un índice de las obras que escribió.

Después de la muerte del Moro, acaecida en el año 1500, á quien llevaron prisionero á Francia, en donde