Página:El Tratado de la Pintura.djvu/325

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de Leon Bautista Alberti — 213

ni se alteran las cuantidades que llenan el espacio ó campo, y miden los dichos dintornos; y que toda sección de la pirámide visual, paralela á la superficie que se mira, es igualmente proporcional á la dicha superficie.

Ya hemos hablado de las superficies proporcionales á la sección, esto es, de las que están igualmente distantes de la superficie pintada. Pero como nos veremos en la necesidad de pintar diversas superficies, que no serán equidistantes, debemos estudiar estas con mas diligencia, para poder conocer alguna razón de la sección; y como sería sumamente dificil, y muy oscuro y prolijo explicar todo lo concerniente á la sección del triángulo ó pirámide, según el estilo de los Matemáticos, trataremos el asunto á la manera de los Pintores. Digamos algo de paso primeramente de las cuantidades que no son equidistantes, con cuya noticia será fácil entender la explicación de las superficies que tampoco son equidistantes. Entre estas hay algunas cuyas líneas son en todo semejantes á los rayos visuales, y otras que están á igual distancia que estos. Las cuantidades semejantes á los rayos visuales, como no forman triángulo, y no ocupan el número de los rayos, no ganan lugar alguno en la sección. Pero las cuantidades que están á igual distancia de los rayos visuales, cuanto mas obtuso sea el ángulo que está en frente de la base, tanto menor número de rayos recibirá aquella cuantidad, y menos espacio tendrá para la sección. Hemos dicho que la superficie se cubre de la cuantidad, y respecto á que comunmente sucede hallarse en una superficie alguna cuantidad, que será equidistante de la sección, sin que lo sean las demás cuantidades de la misma superficie; por esta razón, solo aquellas cuantidades equidistantes en la superficie son las que no padecen alteración alguna en la pintura. Pero las