Página:El arbol (Poema).djvu/11

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noble, fiel, generoso,
no sospecha jamás que se le engañe.
¡O traicion inaudita!... Las montañas
desplómense, y en polvo se deshagan;
los bramadores y hórridos volcanes
humo espeso vomiten
de sus vastas y lóbregas entrañas;
y densas nubes de humo y polvo encubran
tan gran maldad del miserable suelo,
al vengador y poderoso cielo.
 ¡España España! ¡La amistad sagrada,
la mas dulce necesidad del hombre
ese placer y celestial encanto,
ese lazo el más santo
de las almas, no es mas que un vano nombre
un nombre sin sentido,
y una red que el tirano te ha tendido!
 Osó llamar el pérfido á tus reyes
y dióles como amigos
de la amistad el osculo fingido;
y quando en su poder seguros fueron
tratóles como viles enemigos,
y expiar les hace en bárbaras prisiones
el crimen de ser reyes, y Borbones.
 Siervos del crimen, nuestros caros reyes
volvednos; sí: volvednos nuestros padres,
los Dioses de la España,
y venid á quitarlos en campaña.
Siervos viles del crimen, acordaos
de la inmortal jornada de Pavía.
De allí, del mismo campo de batalla
cautivo y prisionero