bre de condicion ménos rebelde que la suya á toda imposicion de la naturaleza, de la sociedad o de sus propios sentimientos. in En tal estado, paráronse sus ojos en la vestimenta del corregidor...
Luego se paró él mismo....
Despues fué iluminándose poco a poco su semblante de una alegría, de un gozo, de un triunfo indefinibles... hasta que por último se echó á reir de una manera formidable... esto es, á grandes carcajadas, pero sin hacer ningun ruido (á fin de que no lo oyesen desde arriba), metiéndose los puños por los ijares para no reventar, estremeciéndose todo como un epiléptico, y teniendo que concluir por dejarse caer en una silla hasta que le pasó aquella convulsion de sarcástico regocijo.—Era la propia risa de Mephistopheles.
No bien se sosegó, principió á desuudarse con una celeridad febril: colocó toda su ropa en las mismas sillas que ocupaba la del corregidor: púsose cuantas prendas pertenecían á ésto, desde los zapatos de hebilla hasta el