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CRÓQUIS FUEGUINOS

perder el idioma á éstos y por eso su habla se parece tanto á la yaghán, que es muy linda según Chieshcálan, que no ha oído decir que haya en el mundo nádie que la entienda. El había aprendido á leerla, pués el Sr. Bridges, el pastor, la había enseñado en Ushuwáia, donde habia una escuela á la que podian concurrir todos los indios si querían, seguros de que los respetarían, les enseñarían á leer la biblia en yaghán y les darían comida y cama si habían menester.

Para él, Chieshcálan, el Diós inglés era el más bueno de todos los dioses; ayudaba á los hombres a vivir, les pagaba bien los cueros de nútria que le vendian y á veces regalaba ropa y té. En cambio de sus bondades, no pedía nada sinó que no matasen las ovejas y vacas del Sr. Bridges ó de cualquier otro poblador y que leyeran todos los días, un rato, la biblia que aquél habia escrito.

Luego me refirió algunas curas maravillosas hechas por su tio el yecamúsh, haciéndome presente que nunca había oído que ninguna familia hubiera tenido que pegarle ni lastimarle porque el pariente enfermo, que él tuviera en asistencia, se hubiese muerto.

A otro tío suyo, también médico, lo hablan asesinado en Navarino porque no pudo curar un hombre que se había caído de un árbol, pero ese médico no era como el que habíamos visto, qué esperanza!

Cuando éste decía 'que un enfermo se salvaba, se salvaba no más.

Me explicó que era costumbre yaghán apalear al médico cada véz que un paciente se le muere, como también lo es regalarle cualquiér cosa que pida, toda véz que se salve, pués la vida es lo más apreciable que se pueda tener.

Las enfermedades yaghanes, según las teorías que me expuso, eran todas producidas por unas flechitas envenenadas que anda.ban en el aire y que nadie podía vér. Estas