Página:Eneida - Tomo II (1905).pdf/62

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página no ha sido corregida
4
[10
VIRGILIO.


III.

No distante de allí la costa yace
Do Circe, hija del Sol, potente mora;
Y ya de dia con sus cantos hace
Sonar sus altos bosques; ya á deshora
Su alcázar regio iluminar le place
Con el cedro oloroso que atesora,
Y ella misma tejiendo se desvela
Con el peine sonoro rica tela.

IV.

Allí rugen leones, que furiosos
En la noche reluchan en cadena:
Allí erizados jabalíes, y osos,
En jaula que sus ímpetus enfrena,
Se embravecen: aullidos dolorosos
Horribles lobos dan; el bosque suena:
¡Ay! ¡hombres fueron ya, monstruos ahora!
Con hierbas los mudó la encantadora.

V.

Neptuno que tan duro mal probasen
Los piadosos Troyanos no querria,
No, que á esas playas pérfidas tocasen;
Un viento largo á la sazon envía,
Y así concede que volando pasen
Tras el hórrido golfo. Nuevo dia
En su carro gentil la rubia Aurora
Anuncia en tanto, y horizontes dora.