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ENEIDA.


XCVI.

Hecho á los suyos Turno estas razones,
Y á los Dioses pedido fuerza y guia,
Entre sí los rutulios corazones
A la lid se estimulan á porfía:
Corren unos á armarse campeones
Ricos de juventud y lozanía;
Quiénes fieros con sangre régia, y quiénes
Con brazo ilustre y triunfadoras sienes.

XCVII.

Turno inflama á los Rútulos; y vuela
A los Teucros en tanto Alecto impía:
Con nueva traza, al márgen va do anhela
Tras las fieras Ascanio ó las espía;
Y con violento ardor hace que huela
Rastros de ciervo la sagaz jauría
Que Ascanio lleva. Rústicos furores A
quí nacieron; y despues, horrores.

XCVIII.

Con altos cuernos y gentil figura,
Temprano hurtado al maternal sustento,
Hubo un ciervo á quien daban con ternura
De Tirreo los hijos alimento—
Tirreo, aquel que en campos de verdura
Custodiaba del Rey greyes sin cuento;—
Mas si querido á los mancebos era,
Silvia ante todos en su amor se esmera.