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particular, un bien general; y en despecho del orgullo y de la razon extraviada es una verdad muy clara: Que todo, todo cuanto existe es del modo que debe ser.


EPISTOLA SEGUNDA.

De la naturaleza y estado del
hombre con respecto a si mismo
como individuo.




Conócete á tí mismo, y no te imagines poder sondear la divinidad. El estudio mas propio de la especie humana es el hombre. Colocado como en el istmo de un estado intermedio ó confinante, y siendo una mezcla de luz y oscuridad, de bajeza y de grandeza, con demasiado conocimiento para la duda escéptica, y con demasiada debilidad para la fiereza estoica, está vacilante entre ambas á dos, no sabe si hacer algo ó no hacer nada, y duda si tenerse á sí mismo por Dios ó por bruto, y preferir al cuerpo ó al espíritu. No nació sino para morir, y no discurre mas que para errar; y su razon es tal que ignora igualmente si piensa demasiado, ó si demasiado poco. Es un caos de opiniones y