Página:Ensayo sobre el hombre (1821).djvu/56

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Dejad á los insensatos que disputen, sobre las formas de los gobiernos: el mas bien administrado será el mejor. Dejad á los exaltados por un zelo rígido disputar sobre las diversas creencias: el hombre de buena conducta anda por el camino derecho. Todo cuanto se oponga al tínico, al gran fin debe ser falso; y todo cuanto contribuya á la felicidad del género humano, ó á la correccion de las costumbres, preciso es que venga de Dios.

El hombre, á la manera de la vid, necesita rodrigon, y adquiere la fuerza que le sostiene de la cosa misma que abraza. Y asi como los planetas, rodando sobre su eje, dan sus vueltas alrededor del sol, asi también obran en el alma dos movimientos muy compatibles, el uno relativo á nosotros mismos, y el otro relativo al universo.

Por lo tanto Dios y la naturaleza enlazaron todas las partes de esta gran fábrica general, y quisieron que el amor propio y el social fuesen ambos una misma cosa.