Página:Ensayo sobre el hombre (1821).djvu/55

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ó sea alguna alma generosa, algún discípulo de los dioses ó amigo del hombre, ora fuese poeta, ora buen patriota, para restablecer la fe y la moral que la naturaleza habia enseñado primeramente: encendió su antigua antorcha mas bien que ninguna otra nueva, y no pintó la imagen de Dios, sino que trazó su sombra; enseñó á los reyes y á los pueblos el justo uso de sus derechos; les adiestró á no llevar nunca ni demasiado flojas ni demasiado tirantes las riendas delicadas del gobierno, á concertar con tal perfeccion lo grande con lo pequeño, que tocando á lo uno se estremeciese lo otro, y á unir de tal manera los intereses mas opuestos, que resultase la exacta armonía de un estado mixto perfecto. Tal es la gran armonía del mundo que proviene de la union, orden y concierto general de todas las cosas; en que el gránete y el pequeño, el fuerte y el débil están hechos para servir, y no para padecer; para sostener, y no para atacar; y en que es uno tanto mas poderoso, cuanto mas le necesitan los demas, y reliz a proporcion de los felices que hace a su lado; y en que todo camina hacia un punto, todo se dirige hácia el mismo centro, brutos, hombres, súbditos, señores ó reyes.