Página:Esploracion del seno de Reloncaví.djvu/52

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
— 46 —

del oriente. Con este motivo pudimos admirar la inmensidad de cholgas i de quilmahues que quedan en descubierto con las grandes mareas, i entre ellos un hermoso mytilus que creemos no ha sido aun clasificado.

Una vez en tierra se mandó mariscar para economizar en parte nuestros víveres, i se envió la chalupa al continente i al punto denominado Manihueico para obtener algunos corderos a fin da llevar carne fresca a la campaña. El señor Tellez se encargó de esta dilijencia i el señor Rogers de tomar algunos azimutes magnéticos desde aquel punto. Mientras tanto el que suscribe se dírijió a la parte mas alta de la isla Caicura para arrumbar los objetos bien remarcables; mas, como desde aquel punto no era posible verificar tales operaciones sin abatir previamente muchos árboles, hubo que descender hácia los barrancos occidentales para alcanzar algún resultado; operacion que el año próximo pasado no se pudo ejecutar por la lluvia continua que esperimentamos durante nuestra residencia en aquellos farellones.

Aunque en mi memoria anterior describí los farellones, debo agregar aquí que tanto Caicura como los islotes de Piren son unas inmensas moles dioríticas, de testura mui uniforme, lo que esplica, segun los jeólogos, que su existencia la deben a un solevantamiento. Sus contornos son excesivamente acantilados i al parecer sin punto alguno de contacto con el continente, a causa de hallarse separados por una hondura de 220 brazas de la costa firme del oriente. La parte superior del farellón grande o de Caicura, se encuentra cubierta por una delgada capa de tierra vejetal interrumpida a trechos por farellones graníticos. Esta vez no habia cultivos en él i apenas se notaban los surcos de los sembrados que habia el año próximo pasado; pero en cambio pastaban en Caicura algunos representantes de la raza bovina, grandes i robustos.

A las 4h P. M. el aspecto del tiempo parecia amenazante; i como el barómetro confirmaba el cáriz con un rápido descenso del mercurio, a la vez de ser la temperatura algo elevada relativamente, resolví, recordando el percance del año próximo pasado, abandonar aquellas rocas i dirijirme al estero de Reloncaví a fin de vivaquear en la cala del Cajon. Al llegar a este punto, después de ser corridos por una abundante lluvia, encontramos el puerto ocupado por siete lanchas, lo que no dejaba lugar para nuestros