Indias orientales, se trasladan á las presidencias del imperio británico en Asia. La Compañía era entónces una corporacion puramente mercantil; su territorio se componia de algunas millas cuadradas, tributarias de los gobernadores indigenas; sus tropas, que apenas eran bastantes para cubrir las atenciones de tres ó cuatro fuertes mal construidos para proteger los almacenes, las formaban en su mayor parte indios sin disciplina, armados de lanzas y flechas; y sus agentes no se hallaban, como ahora, encargados de los asuntos judiciales, políticos y administrativos, sino de recaudar, de adelantar fondos á los tejedores, de cuidar de los cargamentos, y de vigilar para que no se infringiese por ninguno el monopolio. Agréguese á esto la escasa retribucion que percibian, los jóvenes especialmente, lo cual los ponia en la necesidad de contraer deudas para mantenerse: los más antiguos y de más categoría comerciaban, logrando reunir, á veces, grandes capitales aquellos que tenian la fortuna de vivir bastante para llegar á los primeros puestos.
Madras, á donde Clive habia sido destinado, era tal vez en aquella época el establecimiento más importante de la Compañía. La ciudad habia crecido con la extraordinaria rapidez de los pueblos de Oriente: fundada el siglo anterior bajo el amparo de los cañones del castillo de San Jorge, en terreno árido y combatido del mar, contaba á la sazon por miles sus moradores. Veíanse ya por las cercanías numerosas quintas y casas de recreo, rodeadas de amenos jardines, á las cuales se retiraban los agentes ricos de la Compañía, despues de las horas de oficina, para disfrutar de la fresca brisa de la tarde.
Las costumbres de aquellos opulentos comerciantes fueron más fastuosas y espléndidas que las de los