Página:Gesta - Alberto Ghiraldo.pdf/157

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NAVEGANDO
I

U

NA onda alcanza á otra onda y las dos forman un himno. El himno eterno, la canción inmortal á cuyo son marcha el mundo.

¡Oh, mar eterno, mar de siempre! En el seno de tus olas, de tus olas que rugen, que blasfeman, que maldicen y tiemblan, este ser miserable se siente más grande, se siente más fuerte, se siente más hombre. ¡Oh, mar eterno, mar de siempre! Cuando en medio de las sombras el casco cruje estremecido por tus fuerzas, cuando en medio de las sombras entonas el canto de tus iras