Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/164

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CAPITULO V.


I.


Lleno de esperanzas llegó Cristóbal Colon á Córdoba con la carta de recomendacion, de que se prometia un resultado tan pronto como eficaz; pues el crédito de que gozaba el prior de Prado, parecia deber esceptuarlo de las demoras ordinarias, y permitirle sin tardanza el acceso á SS. AA.[1] Mas ay! la acojida que le dispensó este personaje disipó bien pronto sus ilusiones; pues no tan solo no le hizo promesa alguna, ni le dió esperanzas, sino que ni aun se dignó escucharlo siquiera. Don fray Hernando de Talavera, que debia ser su introductor en palacio, fué el primer obstáculo para su proyecto, porque aquel hombre parecia estar escojido para poner á prueba su resignacion y su paciencia.

Con justicia enojados por la ansiedad en que tuvo al pretendiente mas noble de la tierra, y las trabas que impuso á su injenio, han tratado con severidad al prior de Prado muchos escritores; pero la imparcialidad nos obliga á decir que su jenerosa indignacion los ha conducido muy lejos.

Fr. Hernando de Talavera; de la congregacion de je-

  1. Entónces no se daba en España todavia á los reyes mas que el titulo de alteza, pues el de majestad no se introdujo hasta el reinado de Cárlos V.