Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/185

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paciencia no debió revestirse Colon!

Fué imposible reanudar las conferencias sobre lo discutido en Salamanca antes de la venida del invierno. Y como la relacion, que la Junta debia remitir á los reyes, no estaba redactada aun, y Colon sabia que Isabel no tendria reposo, hasta no ver flamear sobre las almenas de la Alhambra el pabellon de Castilla, no quiso esperar á los preparativos de otra guerra, y reuniendo á los suyos los esfuerzos de aquellos que lo apreciaban, consiguió que la comision fallara en definitiva.

El obispo de Avila, cuya opinion no habia cambiado en este asunto, volvió á tomar la presidencia, y todos los miembros acordaron por unanimidad, que los cálculos estaban basados en un principio falso é imajinario, porque su autor afirmaba como verdad lo imposible.[1]

Sin embargo de tan triste conclusion no abandonó la reyna el proyecto; pues su injenio no condenaba al de Colon; mas como la guerra que iba á comenzar contra Granada traia gastos enormes, encargó á Fr. Hernando de Talavera le dijese, que los apuros del tesoro no la permitian ocuparse por lo pronto de su plan; pero que una vez terminada, se procederia á examinarlo de nuevo.

Despues de tantos años de espera, de jestiones perseverantes y desengaños, semejante contestacion habria dado al traste con cualquiera otro, que no fuese aquel hombre, avezado á las privaciones, á la burla y al desden de la soberbia ignorancia. Pero él, deseando que la nacion española, cuyo fervor relijioso y carácter caballeresco tan bien se avenia con el suyo, se aprovechase del descubrimiento, lo propuso al duque de Medina-Sidonia, uno de los principales señores de Casti-

  1. "E que todos ellos acordaron que era imposible ser verdad lo que el dicho decia," Testimonio del doctor Rodrigo Maldonado en el 15 interrogatorio de la informacion. Suplem. prim. á la colección diplomática.