Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/215

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dia tres buques al menos para salir; previsión que justificaron los acontecimientos, pues de no haber sido asi jamas hubiera conocido la Europa su descubrimiento, ¿cómo es posible que se lanzara temerario á merced del Océano, en tres barcas, siendo tan terribles los peligros á que tendría que hacer frente, sin contar con los errores de la imprevisión?

 Debemos establecer escrupulosamente, después de un vacio de trescientos sesenta y tres años, los pormenores de las disposiciones materiales de la espedicion mas importante de la humanidad.

 Lo que Colon habia pedido terminantemente eran tres carabelas, y en verdad, que buques de mas calado fueran peligrosos. Varios sabios han discutido con estension acerca de la etimolojia griega segun unos, y árabe ó italiana según otros de la palabra carabela, y sostenido su poca cabida. Pero nosotros emitiremos sin temor una opinión contraria á la que jeneralmente se ha seguido, acerca de la reducida plantilla de las carabelas, porque los hechos son de una lójica mas concluyente que las etimolojias y las definiciones de los eruditos.Decimos pues que las carabelas no eran tan pequeñas como se supone, porque su mismo destino implicaba dimensiones proporcionadas á él. Ocupaban el lugar de nuestros bergantines y gabarras, servian para el transporte de soldados, municiones y artilleria, y para combatir en la mar. Carabelas fueron las que el infante don Enrique mandó á los descubrimientos en el Océano y en la costa del África occidental; carabela la que envió el rey don Juan II, cuando quiso hacer en perjuicio de Colon la espedicion clandestina, y carabelas las que en aquellos mismos momentos disponia el Portugal, sabedor de los proyectos de Castilla, para oponerse á ellos con la fuerza. De consiguiente, no serian las carabelas de tan poca importancia. Las que se habian armado en Palos eran suficientes para su objeto, como lo justifica una circunstancia de aquella navegación. El mas chico