Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/317

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entrañas, se llevaba las manos trémulas á la cabeza como para impedir que se le fuera el juicio. En medio de los lamentos de la tripulación, del es- trépito de los golpes de mar, de los quejidos de la Niña, medio zozobrada, del crujir de las cuerdas, de los sollozos de las bombas, que apuraban mas que el agua las fuer- zas de los marineros; en medio de este horrísono con- cierto, bajó de la toldilla y entrando en la cámara, to- mó un pergamino^ y á pesar de los balances escribió en él con mano firme el resumen de su hecho, lo envolvió en otra hoja en que pedia al que la leyera la llevase á la reyna de Castilla, ofreciéndole en su nombre una re- compensa de mil ducados, lo puso luego en un hule, dentro de un pan de cera, lo selló, y después de colo- carlo en un barril vacio y de cerrarlo herméticamente, lo mandó echar al Océano. Los marineros no vieron en aquella ofrenda á las olas sino el cumplimiento de un voto secreto. Por temor de que las corrientes no apartaran de Europa su desesperada misiva hizo dos copias y metida la segunda en un barril que amarraron á popa la dejó allí con la esperanza de que si la Niña zozobraba, pu- diera sobrenadar y ser cojido un dia. En esto el viento cambió al O, manteniéndose, sin embargo, la mar negra y ajitada.



II.



El Viernes 1 5 de Febrero, al salir el Sol se vio tierra al NE. Reanimáronse con esto los decaídos ánimos, á pe- . "Tomé un pergamino y escribí en él todo lo que pude." Jueves 14 de Febrero.