Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/35

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XXXI

siete ciudades se disputaron la cuna de Homero, se vió entónces á siete villas y ciudades reclamar la honra de haber producido á Cristóbal Colon. Savona, Pradello, Nérvi, Cugureo, Bugiasco y Cuccaro osaron alzar banderas contra la soberbia Jénova. Mas aparte de esta liza parcial esclusivamente de amor propio, el resto de Europa y en particular la Francia no prestó la atencion que merecia ni á la persona del almirante, ni á sus hechos sobre humanos; á nadie se antojó escribir su biografía ni menos tomarse la pena de traducir por entero lo que relativo al nuevo mundo se habia publicado en España bajo el título de Historia de las Indias occidentales, ateniéndose á rumores vagos, y á falsedades notorias. La sola cosa que tal vez impidió perder de vista á Colon fué la estúpida conseja en que se le hacia esplicar su descubrimiento, poniendo derecho un huevo sobre una mesa. Con este cuento reasumian las jentes los dos puntos principales de su vida, y como divertia tanto á los niños, la primera historia suya que se dio á luz en Alemania, se destinó para recreo de la infancia.

 ¿Cómo habian de ocuparse seriamente del virey cuando su obra merecia tan poca consideracion de los filósofos, oráculos del siglo XVIII, entonces que la totalidad del continente americano estaba conocida, y determinada la estension como la forma de la tierra? ¿Como era posible que comprendieran y apreciaran en su justo valor la mision de aquel, que puso en contacto el antiguo mundo con el nuevo, los que creyeron encontrar en América objeciones que oponer á Moisés y á los libros santos?

 No nos sorprende el error del vulgo, cuando vemos que el célebre Raynal, autor de la famosa Historia fi-