Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/350

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página no ha sido corregida
—270—

Barcelona, se tradujo en latin por Aliander de Cosco, y se imprimió con autorización pontificia en la imprenta de Eucharius Argentinus una copia de su carta á Rafael Sánchez, y nueve dias mas tarde, dio testimonio el santo padre, con letra de su mano de la sublimidad del man- dato conferido por la providencia á su hijo querido. Después de tan solemne justificación de su descu- brimiento, pudo Colon haber muerto satisfecho; pues si bien no habia encontrado aun mas que islas, centinelas avanzadas de un continente desconocido, por este solo hecho tenia revelada la existencia del nuevo mundo, y cumplida su misión; pero Dios reservaba á su fervor otras pruebas y otras recompensas. Hay una escuela que se obstina en no ver en la des- cubierta sino el fruto de la casualidad, y cuando mas de la aplicación de una idea nueva en hidrografía, reducien- do así su mérito y sus prodijios á un simple cambio de derrota. Los Portugueses, dicen, querían llegar alas In- dias por oriente, siguiendo la costa de África, cuando Cristóbal Colon imajinó alcanzarlas por occidente, atra- vesando el Atlántico, y dio con islas con las cuales no contaba, creyéndolas el Asia; luego no encontró lo que buscaba, ni buscaba lo que encontró. ¿Pero aquella ajitacion, aquel asombro, aquel entu- siasmo, aquellas bendiciones del pueblo en las Azores, como en las orillas del Tajo, en España, como en toda la cristiandad, las hubiera podido escitar un cambio de rumbo? Entonces no se sabia en qué estribaba el des- cubrimiento, ni cual era su estension, ni su nombre ver- dadero; mas la actitud de las jentes, era una señal cier- ta de lo grande del suceso, ^u curiosidad sin ejemplo provenia de algo estraordinario, comprendía el mundo civiHzado, que se trataba de los destinos de la humani- dad, del engrandecimiento de las cosas, de la dilatación del dominio terrestre. No palpitaron tantos corazones porque las carabelas pusieron la proa al Asia por O. en vez de ponerla al E. sino porque se habia encontrado un