Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/99

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manda. Aunque la capital del orbe católico aplaudia tan buenos deseos, las ciudades marítimas de Italia y las repúblicas del litoral miraban con recelos la cuestión, considerándola bajo el punto de vista de sus intereses; pues corria la noticia de que don Enrique tenia intención de dar vuelta al Africa con sus caravelas, é ir hasta el mar Rojo y el golfo Pérsico, de donde se seguiría que los jenoveses, y mas aun los venecianos, que monopolizaban el trasporte de los productos de oriente, perderian su tan lucrativa industria. A esta desazón contribuia las nuevas de Africa, que andaban de boca en boca en los muelles del Tajo, y que los pilotos de la Liguria y del Adriático establecidos en Lisboa no escaseaban trasmitir á sus familias.

La muerte del infante amainó el impulso, que su ingenio diera á los descubrimientos; pero no por eso dejó de ser Lisboa el centro del progreso marítimo; y á pesar de haber perdido á su protector, continuaban residiendo en ella los marinos, que atrajo la munificencia del príncipe matemático. Allí abundaban los pilotos [1] de capacidad y los mas hábiles constructores, allí se vendian los mejores planisferios y las obras de astronomía, y allí se confeccionaban los mapamundis y las cartas mas exactas de navegación. No es estraño pues, que el piloto Bartolomé Colon, hermano segundo de Cristóbal, fuera aunque tarde á Lisboa, para utilizarse con sus talentos de jeógrafo, cosa entónces muy lucrativa, y en la que era de reconocida superioridad. [2]

  1. Por piloto se entendia entónces á todo marino que no mandaba en jefe un buque, y se aplicaba del mismo modo á los segundos capitanes en la marina de guerra. Los tenientes de navio se llamaban tambien pilotos.
  2. Su sobrino don Fernando, á quien su escesiva modestia hizo siempre disminuir el mérito de sus parientes; no obstante decir que era de corta instrucción, reconoce su buen sentido, y su arte para formar esferas. Antonio Gallo contemporáneo suyo y secretario del Senado de Jénova, habla de su habilidad para dibujar cartas para los marinos, ("Sed Bartholomeus minor natu, in Lusitania, demum Ulissipone consisterat, ubi intentus quæstui tabulis pingendis operam de-