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HISTORIA DE LA

amor celoso que esperimentan por sus mujeres. No sucede lo mismo con el guanaco en el estado puramente salvaje; no tiene ninguna idea de la defensa natural , y un solo perro es suficiente para sujetarle , á pesar de su alta talla. Cuando reunidos en rebaños son asaltados por hombres á caballo, se desbandan inmediatamente y huyen atolondradamente , sin saber á dónde dirigirse; esto es precisamente lo que facilita la caza que les hacen los Indios : fácilmente los empujan hacia un punto central , y los rodean de tal modo que muy pronto se hacen dueños de ellos.

Los guanacos se arrojan voluntariamente al agua. En el estrecho de Magallanes pasan á veces de una isla a otra. Biron, en su viaje, los ha visto beber agua salada ; y los oficiales del buque inglés el Beagle divisaron una cuadrilla entera que parecia estaban bebiendo el líquido contenido en una salina del cabo Blanco. Fuera de esto , no pueden sufrir el agua salada , esponiéndose á morir de sed en algunos puntos de la Patagonia. Durante el dia se revuelcan con frecuencia en hoyos llenos de polvo. Los machos se pelean á veces con encarnizamiento. Estos animales tienen una costumbre que parece inesplicable : todos hacen sus necesidades corporales en el mismo paraje, resultando de aquí tales montones de basura y estiércol que algunos tienen hasta ocho pies de diámetro. Frezier observa que esta costumbre es también común al lama, y dice que es de grande utilidad para los Indios , los cuales se sirven de los escrementos del guanaco para combustible. Mr. de Orbigny confirma esta observación, y asegura que todas las especies del jénero , es decir, los lamas , los alpacas y los vicuñas, están dotados de este singular instinto.

Los guanacos parece que elijen determinados lugares con preferencia á otros para morir. Se ha visto, por ejemplo, en las orillas de Santa Cruz el suelo blanqueado de huesos, principalmente en los sitios de matorrales y cercanos á los rios. Estos huesos no ofrecen señal alguna de haber sido devorados los guanacos por bestias feroces. El mismo hecho se ha observado por las márjenes del Rio Gallegos. Ninguna razón se puede atribuir á esta costumbre; sin embargo es de notar que cuando un guanaco está herido, se dirije siempre hasta el curso del agua que tiene mas inmediata. Estos hechos pueden servir á veces para esplicar la existencia de huesos intactos en una cueva , 6 enterrados bajo bancales de turbiones; enseñándonos también la causa de hallar frecuentemente los despojos de varios mamíferos mas bien que de otras especies en los terrenos rangosos. (Estos pormenores sobre el guanaco están estractados de la interesante obra de Mr. Darwin.)

Además de los cuadrúpedos que hemos citado, se hallan en la Patagonia bueyes , caballos y carneros que los colonos europeos han llevado y connaturalizado allí sucesivamente.

Los bueyes producen un comercio bastante considerable de carne salada, y se llevan muchos para las inmediaciones del Carmen. Están pastando cerca de las habitaciones y allí es donde se les mata y se prepara su carne para ser conducida a la población para su venta. El lugar donde se hace esta operación se llama saladero. Mr. de Orbigny ha hecho una descripción que vamos acopiar:

«Los animales son conducidos á la inmediacion del establo , encerrando todas las tardes en estos rediles á los que se destinan para ser muertos al dia siguiente. Desde el amanecer los operarios se distribuyen el trabajo : los unos montan á caballo con el lazo , entran en el redil, amarran á cada animal por los cuernos y le obligan á salir ; en tanto que los otros a fuerza de golpes les nacen encaminar hacia el sitío de la ejecución de frente al cobertizo. Luego que llega allí, el operario que le impelia por detrás, sin apearse del caballo , le troncha de una cuchillada, diestramente dada, los corvejones traseros á fin de que no pueda andar; en seguida otros