Página:JM Gorriti Panoramas de la vida 2.djvu/44

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4.4 PANORAMAS DE LA VIDA

inquietud, como el ave que siente zumbarla tempestad donde dejara su nido.

Habia cerr-ado la noche y la nieve caia a copos cuando llegamos a1 tambo do Tacora.

El primer objeto que se nos presenté al entrar en el patio fué un cadaver tendido en tierr{a,;ent1°e cuatro cirios. Era el de} administrador del eéfablecimiento, muerto pocas horas antes del tzfus, horrible fiebre que estaba diezmando las poblaciones. Su pobre viuda, sentada :1 la cabeoera del difunto, llorabala doble pérdida de su marido y del bienestar de sus hijos, que, sin asilo ni sustento, iban a ser arrojados can ella de aquella casa donde habian vivido felices. Dios no 10 permitio. Apénas mi joven protector hubo sabido qué desgracia amenazaba aquella pobre madre, corrio a e11a,y apartandola de ese higubre sitio, le dio, con una suma de dinero para el entierro, una carta dirigida al propietario del tambo, amigo suyo, garantizandole en la direccion del establecimiento.

Sin embargo, no obstante aquella hermosa aocion, que debio derramar la alegria en su alma, elbello joven estuvo triste y sombrio aquella noche. Ah! como dice el Vu1go—ningun corazon engafia 5, su duefio!. .

Por fin, :1 las doce del siguiente dia, cuando oasi de rodillas suplioabaa mi compafiero que prosiguiera