Página:La Eneida de Virgilio.djvu/23

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« Y presto toca el inmediato suelo?
« Que depuesto el temor ya vá volando
« Y que girando en torno suelta el eco?
« Tales vuestros bajeles ya gozosos,
« Entran á velas llenas en el puerto.
« Apresúrate pues.» Venus separa
De ellos sus ojos y un olor sabeo
Se esparce al punto, y á sus plantas cae
De su largo ropage todo el vuelo,
Y ser Diosa en su porte manifiesta.
Reconócela el hijo y clama luego:
== « ¿Que á tu hijo engañar te place tanto?
« Así me trata tu materno pecho?
« Ese es el premio del filial cariño?
« No oiré tu dulce y melodioso acento?»
Así se queja y marcha á las murallas.
Venus los cubre con un vapor denso,
Y de profunda nube entre los pliegues,
Ambos adelantaban en secreto.
A Paphos ella vuela victoriosa
Y á ver tornaba su glorioso templo,
A donde cien altares con ofrendas
Vierten aromas de oloroso incienso.
 Envueltos en el manto nebuloso,
Suben ambos la cima del repecho,
De donde miran á Cartago alzada
Sobre chozas humildes que allí fueron,
Con sus puertas doradas y anchas vias,
Grandeza respirando desde lejos.
Todo es trabajo; álzanse las torres,
Ruedan las rocas de grandioso peso.
Señala cada cual cerca y morada,