Página:Los ladrones de Londres.djvu/47

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— Entonces hasta sobre este punto ! ― replicó vivamente Oliverio — Guardaos de hablarme mas de ella; es lo mejor que podeis hacer.

— Lo mejor que puedo hacer!— esclamó Noé. — Mil perdones! Lo mejor que podré hacer! Largaos que allá viene mata muertos! ah!ah!ah! Paquete de contrabando! no te insolentes ó me enojo! Tú respetable mamá era un buen pedazo de moza. he?

Esto diciendo Noé sacudió la cabeza con malicia y frunció su pequeña nariz roja todo lo que sus músculos le permitieron en esta ocasion.

— Te consta positivamente. — continuo envalentonado por el silencio de Oliverio y afectando un aire de piedad maligno. — Sabes bien que ya no hay remedio ahora: tu mismo nada podrias lo que siento y te aseguro que te compadezco de todo corazon al igual de todos los que te conocen; con todo es preciso confesar que tu madre era una verdadera mugerzuela.

— Una verdadera que? — preguntó Oliverio levantando súbitamente la cabeza.

— Una verdadera mngerzuela. — Repuso friamente Noé — Y vale mas que haya muerto así que no verse encerrada en Bridewll ó transportada á Botany-Bay ó bien... (que era lo mas probable) hacerse colgar ante Newgate?

Ebrio de cólera Oliverio saltó de su sitio, derribó mesa y sillas, cogió á Noé por el cogote y en un movimiento de rabia lo sacudió con tal violencia que sus dientes crugieron en su cabeza; luego reuniendo toda su fuerza le asestó un golpe tan furioso que lo derribo á sus piés.

Aun no hacia un minuto que este mismo niño anonadado por los malos tratos era la misma dulzura; pero su corage al fin se había dispertado. La afrenta hecha á la memoria de su madre hizo hervir la sangre en sus venas; su pecho latia con violencia; su aspecto era fiero; su ojo vivo y brillante. Ya no era el mismo niño desde que miraba á su vil perseguidor tendido á sus pies y lo desafiaba con una enerjia que no se le habia conocido hasta entonces.