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MÉXICO.


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Mientras cabalgábamos la legua a nivel del suelo que había entre la ciudad y la colina, esta historia del "tío" * trajo algunos de los recuerdos revolucionarios de uno en nuestro grupo. Recordaré un par de ellas ilustrando la juglaresca de los jefes y el control de poder supersticioso del sacerdocio sobre la masa de los indios insurgentes.

Se relata que Hidalgo, el célebre líder sacerdotal del movimiento revolucionario, estaba acostumbrado a viajar de pueblo en pueblo predicando una cruzada contra los españoles e incitando a criollos e indios; y se dice que uno de sus trucos más eficaces era lo siguiente. Aunque se había quitado la sotana por el abrigo militar, llevaba una figura de la Virgen María, suspendida por una cadena alrededor de su cuello. Después de arengar a la turba en tales ocasiones, él repentinamente se detenía y viendo la imagen sagrada, en su pecho, se dirigía a la imagen santa de la siguiente manera:—"¡María! ¡Madre de Dios! ¡Virgen Santa! ¡Patrona de México! He aquí nuestro país—¡Mirad nuestros males,—mirad nuestros sufrimientos! ¿No deseas que deban cambiarse? ¿que deberíamos ser liberados de nuestros tiranos? ¿que deberíamos ser libres? ¿que deberíamos matar a los Gachupines? ¿no deberíamos matar a los españoles?"

La imagen tenía una cabeza móvil atada a un resorte, que él jalaba por una cuerda oculta debajo de su abrigo, y, por supuesto, ¡la Virgen respondía afirmativamente! El efecto fue inmenso — y el aire se llenó de gritos indios de obediencia al presente milagro.

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Durante la insurrección, se consideró necesario, en ciertas ocasiones, ejecutar a un sacerdote; y el oficial al mando del grupo ordenaba a un soldado común llevar al padre a una zanja vecina y despacharle con una bala.

El soldado se negó categóricamente, declarando que era ilegal para él matar a un "siervo de Dios". El oficial le amenazó con muerte instantánea si persistía en su negativa; pero el soldado siguió firme. El capitán entonces volteó al sacerdote, le ordenó "recibir la confesión del soldados ahí mismo," ¡y entonces envió a ambos a la zanja, donde fueron asesinados juntos!

Quien escribe la historia secreta de la Revuelta Mexicana, tendrá que registrar una historia de sangre, crimen y superstición, sin igual en los anales del mundo.

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* "Tio", es un modo de familar de llamar a gente cercana en el país.