Página:Mitos y fantasías de los aztecas.djvu/102

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XIII.- LA MATANZA DE CHOLULA.

La Historia sobre la matanza es muy confusa (como todas las que hicieron los españoles), debido a que el propio Cortés y Bernal Díaz en sus textos parciales, tratan de justificar lo injustificable, y los historiadores hispanistas después, siempre han tratado de “lavar de sangre el nombre de Cortés”. Lo cierto es que ahí se dio la primera de una larga historia de matanzas de los anahuacas, que nos alcanza hasta nuestros días. Todas estas matanzas, las de ayer y de hoy, siguen bajo una nube confusa y sin hacerse justicia por las leyes del invasor.

Los tlaxcaltecas eran enemigos acérrimos de los cholultecas. Cholula era la “Ciudad sagrada de Quetzalcóatl” y seguramente, tanto tlaxcaltecas como aztecas, sugirieron la vista de Cortés a la ciudad dedicada a la memoria y culto de Quetzalcóatl. Los tlaxcaltecas porque querían humillar y doblegar a los de Cholula. Los aztecas, porque suponían que en “la casa de Quetzalcóatl” en el Anáhuac, se podría saber sí Cortés era en verdad el embajador de la Serpiente Emplumada.

Los historiadores hispanistas argumentan, con sus “mentes fantasiosas y criminales” que los aztecas y cholultecas preparaban una emboscada, propia de los europeos venidos de la Edad Media y de la Guerra de Reconquista. Cosa totalmente imposible de suceder por lo siguiente: No era una costumbre bélica en el Anáhuac. Las Batallas Floridas prohibían la muerte del adversario, solo se

tomaban prisioneros. Cholula era un lugar sagrado en el que

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