Página:Mitos y fantasías de los aztecas.djvu/179

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Al amparo y protección de nuestro destino,
por nuestro gran respeto y buen comportamiento,
confirmados por nuestros antepasados.
 
Y que nuestros papacitos muy animosamente
sembraron amorosamente en nuestro ser.

Ahora nosotros les encargamos a nuestros hijos,
que no olviden informar a sus hijos
cuan buena será, cómo se levantará
y alcanzará fuerza.
 
Y cuan bien realizará su gran destino,
esto en nuestra amada madre tierra
El Anáhuac.”

La destrucción y saqueo, piedra sobre piedra y casa por casa, de la ciudad más grande del mundo en ese momento, es “la primera obra civilizadora de Europa en el Anáhuac” y marcará la pauta de negación e intolerancia de una civilización que con

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