Página:Mitos y fantasías de los aztecas.djvu/95

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enviarla a España con la intención de entablar trato directo con la burocracia real. Envía a Francisco de Montejo para que abogue por su causa, quien posteriormente lo traicionará y negociará para él en la corte, la conquista de Yucatán.

“Cortés se presenta como un individuo que renuncia, desinteresadamente, al disfrute de su colaboración con Velázquez, en beneficio de la corona. Pero lo cierto es que Cortés necesitaba la aprobación directa de la corona para erigirse en gobernador de la primera tierra que lograrse conquistas. Sus estrategias no reflejan tanto una supuesta habilidad política cuanto la naturaleza de su posición legal. En otras palabras, Velázquez contaba con la aprobación de la corona para explorar (y estaba a punto de recibir también la licencia de conquistas), Cortés necesitaba tal autorización para ser gobernador. Con tal objetivo, traicionó a Velázquez, escribió directamente al rey, envió agentes para qué discutieran su caso en la corte, y hundió los barcos restantes…” Matthew Restall.

Inicia el camino a Tenochtitlán diciendo que es el capitán y embajador de Quetzalcóatl. Y que necesita hablar con las autoridades por una encomienda personal de Quetzalcóatl, estrategia recomendada por Malinche, quien sabía los usos y costumbres de los embajadores en el Anáhuac y el punto débil de los aztecas.

Llega a Cempoala, una ciudad de la cultura totonaca tributaria de los aztecas, de aproximadamente 20 mil habitantes. Cortés inicia su larga cadena de mentiras y traiciones. Le promete al

tlatoani de Cempoala, “el cacique gordo” (nombre con el que

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