Página:Ninon Lenclos Cartas.djvu/22

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fO iIKMOI.IAS SOBVI'. LA VIDA Su figura misma cra entonces bastante buena (1) y pocas gcntcs eran más dcscadas que él. Esta sociedad de gentes amables había visto la dicha del conde de Goligny sin sentir esa baja envidia que hace nacer el exceso dc amor propio. Pero vieron con placer quc Ninón hecha para pensal. sólidamente y sin desigualdad, no sería susceptible de esas pasiones eternas que no dejan ninguna espe- ranza de suceder al amante preferido. Ninón misma después de su primei a ruptura, les declaró alta- mente que tenía por cierto que las reglas y deberes del amor eran iguales entre los dos sexos; que sobre el particul,r no había que esperar de ella más que de la mayor parte de los hombres, y que reservaba la constancia y la fidelidad de que era capaz para otro sentimiento más puro : para la amistad, que durante toda su vida la hizo más célebre que el amor (2). La nobleza francesa comenzaba á despojarse de las ideas románticas, fruto de la singular galantería de los reinados precedentes. De modo que el sistema de Ninón sobre el amor, fácilmente pareció razonable, sobre todo á gentes á quienes halagaba la esperanza de que les llegara la vez. No hay que imaginarse, sin embargo, que todos sus amigos tuviesen sucesivamente el derecho de agra- (1) Cuando yo pienso (dice en una carta á Marigny) que babia nacido lo suiicientemente bien hecho para merecer los respetos de los Boisroberts de mi tiempo. (2) En vuestros amores sois siempre ligera, — Mas con los amigos segura y sincera ; — Para vuestros amantes los humores de Venus, — Para vuestros amigos las virtudes s61idas... — Tan pronto es de la naturalidad de Elena — Con sus apetitos y sus incentivos — Como es la probidad romana — El honor, la regla y el orden.