Página:Novelas de Voltaire 1.djvu/157

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ruecos, diciendo con mucha imprudencia que en Europa habia soberanos muy píos que gobernaban con acierto sus estados, y freqüentaban tambien las iglesias, sin quitar por eso la vida á sus padres y hermanos, ni cortar la cabeza á sus vasallos. Nuestro intérprete dio cuenta en lengua india de las expresiones impías de este mozo. Instruido yo con lo que en otras ocasiones me habia sucedido, mandé ensillar mis camellos, y me fui con el francés. Luego supe que aquella misma noche habian venido á prendernos los oficiales del gran Aurengzeb; y no habiendo encontrado mas que al intérprete, fue este ajusticiado en la plaza mayor, confesando sin lisonja todos los palaciegos que era muy justa su muerte.

 Quedábame por ver la Africa para disfrutar de todas las delicias de nuestro hemisferio, y con efecto la ví. Unos corsarios negros apresaron mi embarcacion. Quejóse amargamente mi patron, y les preguntó por qué violaban las leyes de las naciones. Fuéle respondido por el capitán negro: Vuestra nariz es larga, y la nuestra chata; vuestro cabello es liso, y nuestra lana riza; vuestra cutis es de color ceniciento, y la nuestra de color de ébano; por consiguiente, en virtud de las sacrosantas leyes de naturaleza, siempre debemos ser enemigos. En las ferias de Guinea nos compráis, como si fuéramos acémilas, para forzarnos á que trabajemos en no sé qué faenas tan penosas como ridiculas; á ver-