Página:Novelas de Voltaire 1.djvu/88

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ZADIG,

de una estatua colosal cuya basa se apoya en los cimientos del templo, y la cabeza toca con la bóveda. Aquí quedé como enterrada, puesto que el mago que me servia cuidó de que nada me faltase. Al rayar el dia, entró en mi quarto el boticario de su magestad con una pócima de beleño, opio, cicuta, eléboro negro, y anapelo; y otro oficial se encaminó á vuestra casa con un cordon de seda azul; nias no halláron á nadie. Por engañar mas al rey, le hizo Cador una falsa denuncia contra nosotros dos, fingiendo que llevábais vos el camino de la India, y yo el de Menfis; y enviáron gente en nuestro seguimiento.

No me conocian los mensageros que fuéron en busca riña, porque casi nunca habia mostrado mi semblante, como no fuese á vos, delante de mi marido y por órden suya. Ibanme persiguiendo por las señas que de mi persona les habian dado; y se encontráron á la raya de Egipto con otra de mi estatura misma, y que acaso era mas hermosa. Estaba bañada en llanto, y andaba desatentada, de suerte que no dudáron de que era la reyna de Babilonia, y la conduxéron á Moabdar. Enojóse violentamente el rey por la equivocacion; mas habiendo luego contemplado mas atentamente á esta muger, vió que era muy hermosa, y se consoló. Llamábase Misuf, nombre que, segun despues me han dicho, significa en egipcíaco la bella antojadiza, y lo era efectivamente; pero no iban en zaga