Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/123

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servacion está unido á la pena. Bien feliz es el no conocer en su infancia sino los males físicos, males mucho menos crueles, mucho menos dolorosos que los otros, y que mucho mas raramente que ellos nos obligan á renunciar á la vida. Nadie se mata por los dolores de gota; únicamente los del ánimo producen la desesperacion. Compadecemos la suerte de la infancia, cuando es la nuestra la que deberíamos llorar.

 Miéntras que los hombres se contentáron con sus cabanas rústicas, en tanto que se limitáron á coser sus vestidos de pieles con espinas ó raspas de pescados, á adornarse con plumas y conchas, á pintarse el cuerpo de diversos colores, á perfeccionar y hermosear sus arcos y sus flechas, á labrar con piedras cortantes algunas canoas ó barcas de pescadores, ó algunos groseros instrumentos músicos; en una palabra, en tanto que solo se aplicáron á obras que podia hacer uno solo, y á artes que no necesitaban la concurrencia de muchas manos, viviéron libres, sanos, buenos y felices, tanto como podian serlo por su naturaleza, y continuáron gozando entre sí de las dulzuras de su comercio independiente; pero desde el momento en