Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/149

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sabe serlo á pesar de sus pasiones. La apariencia sola del órden le conduce á conocerle y amarle. El bien público, que solo sirve de pretesto á los otros, es para él solo un motivo real. Aprende á combatir consigo mismo, á vencerse, á sacrificar su propio interes al interes comun. No es cierto que no saca ninguna utilidad de las leyes: ellas le dan valor para ser justo aun entre los malos; ni es tampoco cierto que no le han hecho libre, puesto que le han enseñado á dominarse, á reinar sobre sí mísmo.

 Quien come en la ociosidad lo que él mismo no ha ganado, lo roba: es un rentero ó un criado á quien paga el estado para no hacer nada por él; á mis ojos no se diferencia de un bandido que vive á costa de los pasageros. Aisaldo el hombre fuera de la sociedad, no debiendo nada á nadie, tiene derecho á vivir como quiera; pero en la sociedad, donde necesariamente vive á costa de los demas, les debe en trabajo el precio de su conservación: esto es sin escepcion. Trabajar, pues, es un deber indispensable al hombre social. Rico ó pobre, poderoso ó debil, todo ciudadano ocioso es un bribón.

 El hombre y el ciudadano, cualquiera