Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/202

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convierten en órdenes. Principian por hacerse asistir, y acaban por hacerse servir. Asi, de su propia debilidad de donde nace al principio el sentimiento de su dependencia, nace en seguida la idea del imperio y de la dominacion; pero como esta idea se escita menos por sus necesidades que por nuestros servicios, principian aquí á hacerse distinguir los efectos morales, cuya causa inmediata no se halla en la naturaleza; y ya se vé por que desde esta primera edad importa reconocer la intencion secreta que dicta el ademan ó el grito.

 Cuando el niño alarga la mano con esfuerzo sin decir nada, cree alcanzar al objeto, porque no valúa la distancia á que este se encuentra: es un error suyo; pero cuando se lamenta y grita al alargar la mano, ya no se engaña acerca de la distancia: manda al objeto que se acerque á él, ó a vosotros que se lo acerqueis. En el primer caso, llevadle despacio ácia el objeto; en el segundo, ni aun le deis señal de entenderlo: cuanto mas grite, menos debeis escucharle. Conviene acostumbrarle desde muy temprano á no mandar, ni á los hombres, porque no es su amo, ni á las cosas, porque no le oyen. Asi,