Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/211

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no es enseñarnos á raciocinar, sino á servirnos de la razon de otro; es enseñarnos á creer mucho, y á no saber nunca nada.

 Los mas brillantes pensamientos pueden encontrarse en el celebro de los niños, ó mas bien las mejores palabras en su boca, como los diamantes mas preciosos en sus manos, sin que por esto ni los pensamientos ni los diamantes sean suyos; pues no hay verdadera propiedad de ninguna especie en esta edad. Lo que dice un niño no es para él lo que para nosotros, pues no atribuye a ello las mismas ideas. Estas, si tiene alguna, estan en su cabeza sin consecuencia ni conexion: nada hay fijo ni seguro en todo lo que piensa. Examinad vuestro pretendido prodigio: en ciertos momentos hallaréis en él un resorte de una estrema actividad, una claridad de entendimiento que traspasa las nubes; pero frecuentemente este mismo entendimiento os parecerá flojo, lacio, y como rodeado de una densa niebla. Tan pronto corre mas que vosotros, os adelanta, y tan pronto se queda parado. En un instante dirémos: es un raro talento; y un instante despues, es un tonto; y siempre os engañaréis; es un niño: es un aguilucho que hiende el aire por un instante, y