Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/71

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trono, donde las adorna la simplicidad, las anima la alegria, y donde es menester adorarlas á pesar de sí mismo.

 Hay una impresion general que todos los hombres esperimentan, aunque no todos la observen; y es que sobre las altas montañas, en donde el aire es puro y sutil, se esperimenta mas facilidad en la respiracion, mas ligereza en el cuerpo, mas serenidad en el espíritu: los placeres son allí menos ardientes, las pasiones mas moderadas. Allí las meditaciones toman yo no sé que carácter grande y sublime, proporcionado á los objetos que nos afectan; yo no sé que voluptuosidad tranquila que nada tiene de acre ni de sensual. Parece que elevandose uno sobre la morada de los hombres, se dejan en ella todos los sentimientos bajos y terrestres: que á proporcion que uno se acerca á las regiones etéreas, el alma contrae algo de su inalterable pureza. Allí es uno grave sin melancolía, pacífico sin indolencia, contento de ser y de pensar: se embotan todos los deseos demasiado vivos, pierden la aguda punta que los hace dolorosos; no dejan en el fondo del corazon mas que una emocion ligera y suave; y asi es que un