Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/70

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jares con el mismo aparato; hacen las mismas cosas; en fin, tanto valdría estar en Paris, porque por muy rico que uno pueda ser, y por mucho cuidado y precaucion que haya tomado, siempre se esperimenta alguna privacion, y no podria llevar consigo á Paris todo entero. Asi esta variedad que los cortesanos aman tanto, la huyen: jamas conocen mas que un modo de vivir, y siempre estan fastidiados de él.

 La simplicidad, repito, de la vida pastoral y campestre siempre tiene alguna cosa que conmueve. No puede uno sustraerse á la dulce ilusion de los objetos que se presentan á la vista: se olvida de su siglo y sus contemporáneos, se transporta al tiempo de los patriarcas. ¡Oh tiempo del amor y de la inocencia, en que los hombres eran tan sencilios y vivían tan contentos! ¡Oh Raquel, jóven encantadora y tan constantemente amada! ¡feliz aquel que por obtenerte no sintió catorce años de esclavitud! ¡Oh dulce discípula de Noemi, feliz el buen anciano á quien calentabas los piés y el corazon! No, jamas reina la hermosura con mas imperio que en medio de los cuidados campestres. Allí es donde estan las gracias sobre su