Página:Platón - La República (1805), Tomo 1.djvu/301

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
(215)

cánones de la Iglesia universal. De esta escritura se infiere claramente que habla de un hombre natural de Calcedonia de Asia sobre el Bósphoro, y de consiguiente que está equivocada la version de Serrano, que sólo tendria lugar leyendose Kaρχηdόγiογ. Era un sofista atrevido, insolente y desvergonzado, carácter propio de los de su profesion, que á toda costa y sin buenas razones queria sostener el partido de la injusticia, esparciendo mas de quatrocientos años ántes de Jesu-Christo las perversas semillas de los monstruosos sistémas de Machiavelo y Tomas Hobes.

^(11)  Sacrificio doméstico. En tiempo de Platón estaba ya introducido entre los griegos el tener la gente principal y acomodada altares domesticos, donde ofrecian sus sacrificios. Xenophonte lib. 1. Memo. dice de Sócrates: "Que se le veia muchas veces sacrificando en casa; pero muchas mas sobre las aras públicas de la ciudad." Este lugar de Platón confirma lo mismo en la persona del anciano Céphalo, á quien encontró Soócrates en trage de sacrificador, y dexó la conversacion por acudir al sacrificio que ofrecia en su casa. Esta costumbre que en los de abanzada edad, ó imposibilitados de acudir á los templos públicos seria tolerable, la reprehende Platón en el lib. 10. de las leyes diciendo: "Que ningun particular tenga en su casa capilla ó altar: y quando quiera ofrecer sacrificios, vaya á los templos públicos, y ponga sus víctimas y ofrendas en manos de los sacerdotes, á quienes está confiada la santidad de los altares, y ahaga su oracion, á la qual podrán juntarse los asistentes; porque el consagrar altares no pertenece á todo el mundo, sino que es obra de una inteligencia muy ilustrada."

^(12)  Amigos. La amistad es otro de los fundamentos de una república insinuados por Platón, siendo el vínculo que mas une y estrecha entre sí á sus miembros por la benevolencia y deleite que engendra el trato recíproco de los amigos. Por desgracia de las sociedades es tan rara esta virtud, que siendo no pequeño el número de personas que cada uno de sus individuos se vé necesitado

04