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BOLETIN BIBLIOGRÁFICO

nuestro gran teatro. Horozco, y otros como él, con sus farsas rudas y faltas de artificio, echaron la semilla que había de producir más tarde un Lope, un Tirso, un Calderón y un Moreto.

Psicología por D. Juan Manuel Ortí y Lara, Catedrático del Instituto del Noviciado de esta corte. Tercera edición. Madrid, 1867. (Un tomo de VIII - 242 páginas en 4.º)

El Racionalismo y la Humildad, el Ensayo sobre el Catolicismo en sus relaciones con la alteza y dignidad del hombre, las Lecciones sobre la Filosofía de Krause, La Sofística democrática, y otros varios libros y opúsculos, debidos á su fecunda pluma, han dado al Sr. Ortí y Lara bastante fama entre las personas que en España se dedican á estudios religiosos y filosóficos. Los hombres de El Pensamiento Español y de La Constancia ven en él un digno sucesor de Balmes y Donoso Cortés. Seríalo tal vez si, haciendo la conveniente distinción entre los dogmas de fe y las opiniones de escuela, acertara á desprenderse del nimio respeto que ciertos doctores le inspiran, y procurase volar con sus propias alas. Pertenece al número de aquellos para quienes son expresiones equivalentes las de Filosofía escolástica y Filosofía cristiana. Los Santos Padres que, ó bien reprobaron toda Filosofía no derivada inmediatamente de la Biblia, ó bien filosofaron eclécticamente, no eran, por lo visto, filósofos cristianos, ni sabían el método que debe emplearse en la exposición y defensa de la verdad revelada. A esta cuenta, tampoco han debido de serlo Bossuet y Fenelon, Gerdil y de Maistre, Feijoo, y Hervas y Panduro, y otros mil que de las sendas peripatéticas se desviaron. Así es que, fervoroso católico, el Sr. Ortí y Lara se desvive por volver á encarrilarnos en las vías del escolasticismo, únicas que, en su sentir, van derechamente al Reino de los Cíelos. No se crea, por eso, que sus obras están sembradas de citas de los antiguos escolásticos españoles. En esta parte parece dar la razón á los liberales que tanto ponderan el marasmo filosófico de la España inquisitorial y absolutista, cuando, ni aun para restaurar el peripato, ha encontrado en ella materiales á propósito. Sus guias únicos son los modernos italianos Liberatore y Sanseverino, y sobre todo La Civiltà Cattolica. En estas fuentes ha bebido, según ingenuamente declara, toda la doctrina de su Psicología, si bien procurando acomodarla á las condiciones del vigente Plan de estudios de segunda enseñanza.

Dando á la Psicología mayor latitud de la que han solido darle los sectarios de la escuela de Edimburgo, hasta ahora omnipotentes en nuestros Institutos, no la circunscribe al simple estudio de las facultades ó potencias del alma (Dinamilogía), sino que comprende en ella también el de las ideas, por medio de las cuales tiene lugar el conocimiento (Ideología), y el de la naturaleza del alma y de sus relaciones con el cuerpo (Antropología). Salvo el opinar que este último tratado estaría mejor á la cabeza de los otros dos, puesto que, así como el conocimiento de las ideas presupone el de las facultades anímicas correspondientes, el de estas exige, cual condición previa, el de la esencia en que radican; por lo demás convenimos con el Sr. Ortí y Lara en que la Psicología debe abarcar esas tres partes, si ha de ser com-