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NOTICIAS LITERARIAS.


O'Donnell y su Tiempo, por D. Carlos Navarro y Rodrigo, Diputado Constituyente. Madrid, 1869.

El libro de que vamos á ocuparnos brevemente tiene grandísimo interés bajo dos puntos de vista principales. Primero, como biografía del personaje más notable que ha habido en la política española durante estos últimos años; y segundo, como narración de sucesos y exposición de problemas que aún no se han desarrollado por completo y que aguardan todavía soluciones de que ha de depender el porvenir de la pátria. Además el General O'Donnell fué el creador y el jefe de un partido político que, sin ofender á los demás, llegó á reunir en su seno los hombres más importantes por su posición social, por su saber, por sus talentos, por su reputación militar, que se habian dado á conocer hasta entonces en nuestra pátria, y era tal el influjo que tenía en esa agrupación, y tan grande la altura á que habia sabido colocarse aun en medio de tantas notabilidades, que muchos han afirmado de buena ó de mala fe que su muerte ha sido la muerte de ese partido, y que con la desaparición de su jefe se ha disuelto tan importante agrupación política. El tiempo y los acontecimientos demostrarán hasta qué punto es inexacto y apasionado semejante juicio; pero basta que haya podido formularse, y que muchos lo crean, para conocer la gran significación, el influjo extraordinario que tuvo en España el Duque de Tetuan, arrebatado por la muerte cuando aún podia haber prestado grandes servicios á su pátria.

Aunque sea de paso, diremos que con su nombre, que debe conservar, porque las tradiciones son una gran fuerza para los partidos, ó tal vez con otro, la unión liberal no dejará de existir, pues es el resultado necesario de la situación pohtica, no sólo de nuestra pátria, sino de casi todas las naciones del continente. En Francia es en los momentos presentes la unión liberal, idéntica en el nombre y en la esencia á la que aquí se formó y posterior á ella, el partido que combate la política personal aún dominante en el vecino Imperio, y el que ofrece esperanzas de éxito á los que desean el triunfo de las libertades que M. Thiers llamaba necesarias, sin el acompañamiento doloroso, y las más veces funesto de la revolución material, y sin los peligros de las doctrinas