Página:R.E.-Tomo X-Nro.37-Id.05.djvu/7

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más acabado y perfecto; circunstancias que la valieron magnifica acogida dentro y fuera de España, siendo traducida al frances, al italiano, al portugués, al inglés, al holandés y al latin.

El mismo año en que se imprimía la segunda parte del Guzman aparecía la primera del libro más inmortal que produjo jamas la fantasía.

Ni la Araucana de Ercilla, ni el Bernardo de Balbuena, ni la Austriada de Rufo, ni el Monserrat de Virués, ni la Jerusalen de Lope, aventajan, ni se igualan siquiera á la Iliada de Homero, á la Eneida de Virgilio, á la Jerusalen del Tasso, á las Luisiadas de Camoens ó al Paraiso de Milton; pero ni por cada una de estas epopeyas, ni por todas juntas cambiarla yo la página más insignificante del Quijote, de la obra de las obras del primer ingenio del mundo.

Nacido en Alcalá de Henares el 8 de Octubre de 1547 de una familia tan pobre como virtuosa, arrojado por la miseria en brazos de la suerte, paje, ayuda de cámara, soldado, herido en Lepanto, prisionero en Argel, acusado de estafador, apedreado por los manchegos, cuyas gabelas habia ido á cobrar, escritor para no morirse de hambre, filósofo de un pueblo que ni le comprendia ni le apreciaba, objeto de la difamacion y del escarnio de los envidiosos que por todas partes le mordian, de unos hombres por cuyas venas en lugar de sangre corria hiel y que cuando ménos le llamaban necio ó mentecato, solitario en su desgracia y siempre iluminado por la célica antorcha de la fé en la soledad y en la pobreza; Miguel de Cervantes se lanza á escribir su libro con el entusiasmo de la juventud cuando la nieve de los años comienza á blanquear su cabeza, y le escribe, no tanto para echar por tierra los de la antigua andante caballería, cuya perniciosa influencia dejábase sentir aún, cuanto por resolver los primeros problemas sociales de la época y combatir con la espada de una sátira cual ninguna otra ingeniosa, ráncias preocupaciones y vicios, á los cuales de otro modo hubiera sido imposible atreverse, efecto de la despótica censura del tribunal más feroz, del llamado sarcásticamente sin duda Santo Oficio.

Diez años después salió de las prensas la segunda parte del Quijote, superior si cabe á la primera; y Cervantes, para que en todo fuese desgraciado, murió á los pocos meses, el 23 de Abril de 1616, sin sospechar siquiera que si su Pérsiles, la novela que con mayor